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Muchas coplas, nanas, adivinanzas y retahílas fueron adoptadas por los pueblos, perdiéndose el nombre de sus autores y pasando a formar parte del cancionero popular. Ellas tienden a popularizarse ya que apelan a un lenguaje coloquial y directo, y en la mayoría de los casos tienen como fin despertar la memoria, la fantasía y la imaginación en los niños, aunque los adultos también gustan de ellas.


Quirin es ayudante en el taller de impresión del maestro Lukas Guldenmund. Durante un trabajo en la abadía de Admont, donde les piden copiar unos manuscritos de la biblioteca del abad, el maestro Lukas encuentra un “libro de las tinieblas”, en el que, dicen, el Demonio enumera las almas que ha de llevarse al Infierno. Para proteger el libro, le pide a Quirin que huya de inmediato en dirección a Salzburgo, donde deberá entregar el libro al arzobispo Johann. Poco después de su huida, el maestro ha muerto y Quirin ve cómo un grupo de soldados, encabezados por el cruel burgrave Federico de Savrau, le pisa los talones. Con ayuda de Anna, una joven campesina que huye de su casa para evitar un matrimonio forzado, logra eludir a sus perseguidores; pero no por mucho tiempo…


Esta historia busca que los niños guarden para siempre en su memoria, como algo especial, ese momento cuando, a media luz, en un tono mágico, nos transportamos juntos al mundo de la fantasía con esa llave maravillosa del «había una vez…». Nuestro personaje, Morita, nos muestra un mundo moderno donde también pueden existir los Príncipes.
La exaltación del valor de las cosas sencillas, el sentido de la amistad, la comprensión y el amor forman parte de esta divertida narración. La autora está convencida de que los miedos y las culpas no sirven para nada, pues de lo que se trata es de ser feliz.


Esta historia está inspirada en un organillo que tuvo el autor cuando chico, en Cuba, igual al de la novela. Aún existe, pero también perdió su música. El de la novela es de una tía abuela de dos de los niños protagonistas, un recuerdo de un antiguo amor que ella tuvo. Los niños, tratando de encontrar la música original del organillo, se meten en una extraña aventura. Extraña y peligrosa, porque alguien, o algo, muy poderoso y maligno, quiere apoderarse del organillo para que no recupere su música, pues eso sería como recuperar el amor. Los niños no saben en qué se están metiendo hasta que ya no tienen salida. Muertos de miedo, tienen que seguir adelante.

Las leyendas y las narraciones populares que hemos reunido aquí nos permitirán la geografía de la imaginación universal. Para empezar, iremos a Islas Salomón, en la Melanesia, en las aguas del océano Pacífico. El pequeño y valiente pescador es uno de los personajes más populares de la tradición oral de esas islas.
De Oceanía pasamos al continente africano, donde haremos un alto en Egipto. Un antiguo cuento popular de ese país narra cómo el príncipe Yousif y Louliyya, la hija de un ogro, se convirtieron en marido y mujer. Como se trata de una historia muy larga, hemos hecho una versión abreviada para poder incluirla en este libro.
La República Checa tiene un rico folclor, pródigo en cuentos fascinantes. Uno de ellos es Los príncipes gemelos. En él encontrarás desde espadas mágicas y dragones hasta castillos misteriosos, brujas y campamentos de gitanos.
En Brasil se conservan numerosas leyendas de las tribus que habitan en las selvas del Amazonas. De ellas escogimos una, perteneciente a la etnia tupi, que narra el origen de la mandioca (yuca).
Por último, para concluir este extenso y sorprendente recorrido a través de cinco continentes, nos trasladaremos a Japón. Tal vez ningún personaje de los cuentos populares de ese país sea tan conocido como Melocotoncito, una especie de Pulgarcito asiático que no teme emprender un largo viaje —al que se suman tres amigos— para enfrentarse a los onis, unos temidos gigantes.

Un piloto se ve obligado a aterrizar de emergencia en el desierto del Sahara y de repente ve aparecer a un niño, vestido de una manera muy particular, que lo sorprende con sus preguntas y sus modales. Poco a poco el extraño niño le cuenta que viene de un lejano asteroide, en donde vive acompañado por una flor caprichosa y tres volcanes que deshollina cada mañana. Cansado de discutir con su flor, de la que está enamorado, aprovecha una migración de pájaros salvajes para escapar de la orgullosa rosa. Antes de llegar a la Tierra recorre seis planetas y así conoce a un rey que no tiene a quien gobernar, a un vanidoso a quien nadie admira, a un bebedor, a un hombre de negocios que se creía dueño de todas las estrellas del universo, a un farolero cuya consigna era prender y apagar un farol en un planeta que giraba una vez por minuto, y a un geógrafo que nunca había visto una montaña, un río o un océano. Ya en la Tierra, el principito se encuentra un jardín de rosas que lo hace sentir muy triste, pues hasta ese día creyó que su rosa era única en el universo. Casi al tiempo conoce al zorro que le suplica al niño que lo domestique. Conoce también un guardagujas, un vendedor y una serpiente venenosa que lo ayuda a regresar a su añorado asteroide.


La destrucción se abatió sobre la tierra de los libres y las fuerzas del mal apresaron a los mellizos; para sobrevivir, será necesaria la ayuda de los espíritus de los abuelos Makuna y Edka, y de las lunas de las mascotas: el caballo, el toro, la gata y el perro.


La novela recrea el nacimiento y el ocaso del Maché, un circo no itinerante, situado a las afueras de un barrio de invasión. Algunos de sus intérpretes han ocupado el circo desde su fundación y presenciado los momentos coyunturales de ese proyecto a todas luces fallido. Bajo las carpas del Maché, sin ceremonia alguna, los personajes asisten a una función aciaga: la conciencia inequívoca del paso del tiempo.


Un joven príncipe, aburrido de sus obligaciones y quehaceres, abandona sus tierras y comodidades para vivir la aventura más temeraria y hermosa que jamás hubiese podido tener siendo un miembro de la realeza.
Un hermoso cuento sobre la maravillosa aventura que significa vivir.

«De repente, vi la figura de un hombre en la distancia. Avanzaba hacia mi posición con velocidad sobrehumana. Daba brincos sobre las grietas del hielo, que yo había caminado con sumo cuidado; su estatura, pude comprobarlo a medida que se acercaba, sobrepasaba la de los hombres. Temblé; la vista se me nubló y me sentí desmayar, pero los vientos helados de la montaña lograron restaurarme. Me di cuenta, a medida que la figura se acercaba, de que se trataba del demonio que había creado. ¡Vaya visión tremenda y aborrecida! Comencé a temblar de rabia y horror, pero tomé la decisión de esperar su acercamiento, para luego trenzarme con él en un combate mortal».
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De esta manera Víctor Frankenstein, un joven científico suizo, describe el reencuentro con el repugnante ser que ha creado, y a quien ahora debe erradicar de la faz de la Tierra.
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Tanto Víctor como el engendro salieron de la prodigiosa imaginación de una chica de diecinueve años, Mary Shelley, que inscribió para siempre su nombre en el olimpo de la literatura universal. Una nueva traducción de este increíble clásico.


Por medio de estos poemas, Jairo Aníbal Niño explora con delicadeza el corazón de los niños, en busca del amor en su lugar de origen: al lado de los balones de fútbol, las lecciones de historia y los barquitos de papel. Y a la vez que rinde un homenaje a la frescura de la juventud, recuerda a los adultos la maravilla de estar enamorados.


Desde tiempos inmemoriales, los humanos han adorado a los dioses a los que llaman Fhrey, una raza en verdad admirable: maestros de la magia, : invencibles en la batalla, y aparentemente inmortales. Pero cuando uno de estos dioses muere a manos de un humano, el equilibrio de poder entre los humanos y aquellos a los que creían dioses cambia para siempre.
Ahora, solo unos pocos pueden evitar que los seres humanos sean exterminados: Raithe, reacio a asumir su destino como el Asesino de Dioses; Suri, una joven vidente que interpreta los signos de una catástrofe inminente, y Persephone, quien debe superar una tragedia personal para liderar a su gente.
La era del mito ha terminado. Ha comenzado el tiempo de la rebelión.
