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Las ocurrencias de Triunfo Arciniegas revelan en el escritor malagueño un colosal ingenio para rodearse de personajes disparatados y bulliciosos, así como un mendigo que se pasea con su bandada de perritos felices. Un ladrón que ni siquiera en sueños se escapa con el botín; una cacería felina que comienza en Checoslovaquia y viene a parar a Caracas; un gigante, Zoilo, enamorado de una pulga y una oveja presumida que se teje un suéter con su propia lana; son historias desmesuradas en risa, pasión y locura, cuya calidad fue reconocida con el Premio Nacional de Literatura de Colcultura.


Durante la Segunda Guerra Mundial, tras el bombardeo de Dresden, un muchacho judío llamado Isaac se esconde en el sótano de una tienda de pájaros logrando sobrevivir a las toneladas de bombas que cayeron sobre la ciudad. El niño, quien había perdido a toda su familia en este trágico hecho, construye su vida alrededor de los libros, recupera historias e inventa otras. Su presencia en aquel sótano cambia también la vida del dueño de la tienda, un hombre solitario con quien conforma un nuevo círculo familiar.
Las vidas se tejen a partir de acontecimientos fortuitos, inusitados e incluso insignificantes -entre ellos, la existencia de la muñeca de Kokoschka- que terminan siendo cruciales en nuestros destinos, tanto como aquellos que, por la fuerza con que nos tocan, creemos que son los únicos fundamentales.
Los personajes de esta novela iluminan el modo en que nuestras relaciones, encuentros, creaciones y circunstancias construyen nuestra identidad, nos hacen crecer y nos permiten, un día, percibir que la puerta de nuestra jaula está abierta, y solo depende de nosotros mismos si queremos abrir las alas y volar.


Virginia se cae al pocillo de leche y el mundo comienza a cambiar. Imagínate lo que puede haber ocurrido: ¿Se habrá vuelto ella toda blanca? ¿El mundo de la leche habrá cambiado de color? ¿Les habrá gustado a los habitantes del mundo de la leche aquella inmersión de Virginia? Al crear espacios para la imaginación, Marina Colasanti nos lleva muy lejos o muy cerca.


En el camino del colegio a casa, Jenny conoce al dragón Vílvor y entre ellos surge una gran amistad. En sus viajes diarios al bosque, la niña descubre el misterio de su abuela Alhelí con el gato Wenceslao, un secreto sobre la sombra de Vílvor, y las andanzas del duende Gregorio. Pero un día las cosas cambian para la niña y el dragón. Una deliciosa historia que se mueve entre lo real y lo fantástico con pinceladas de humor, misterio y aventura, a la vez que nos ofrece una reflexión sobre la amistad, el amor y lo verdaderamente importante.

Desde muy chico, Peter amaba las palabras y con ellas hacía largas listas. Peter pensó, “si todas las palabras del mundo pudieran estar contenidas en un mismo lugar, todas las personas podrían recurrir a él para encontrar la palabra correcta”. Peter conservó esa idea como un tesoro secreto y, cuando creció, publicó el primer Tesauro, donde reunió todas sus listas de palabras. Publicado en 1852, El Tesauro de Roget aún sigue imprimiéndose y, a la fecha, muchas personas siguen acudiendo a él cuando necesitan encontrar la palabra correcta. “Las palabras, que Peter aprendió, son muy poderosas; y cuando las ordenó en listas, sintió que el mundo también se ponía en orden.”


En esta tercera entrega de la saga de la Pasaespejos, Ophelie viaja a Babel, otra de las arcas, para buscar respuestas y también para saber sobre el paradero de Thorn. Es una aventura trepidante, en la cual suceden cosas constantemente. Ophelie logra infiltrarse, cambiando de identidad, en la estructura de Babel, y allí logra descubrir muchas cosas que la acercan a lograr sus objetivos.


Bajo su bufanda desgastada y sus gafas de miope, Ophélie esconde unos poderes singulares: puede leer el pasado de los objetos y atravesar los espejos.
Vive tranquilamente en el arca de Ánima, cuando la comprometen con Thorn, del poderoso clan de los Dragones. La muchacha debe abandonar a su familia y seguirlo a la Citacielo, la capital flotante del Polo. ¿Con qué fin fue escogida? ¿Por qué debe disimular su verdadera identidad? Sin saberlo, Ophélie se convierte en el juguete de un complot mortal.
Una heroína inolvidable, un universo rico y abundante, una intriga implacable. Descubre el primer libro de una gran saga fantástica y el talento de una nueva autora cuya imaginación es absorbente.


Recientemente promovida como vicecuentista, Ophélie descubre de primera mano los odios y complots que se esconden bajo los techos dorados de la Citacielo. En esta peligrosa situación, ¿podrá contar solo con Thorn, su enigmático prometido? ¿Qué significan las misteriosas desapariciones de las personalidades influyentes de la corte? Sin quererlo, Ophélie se encuentra implicada en una investigación que la llevará más allá de las ilusiones del Polo, en medio de una temible verdad.


El padre de Émile es, según él: experto en artes marciales, espía, exorcista y jugador de fútbol. También es colérico, abusivo, cruel y violento. Esta novela relata la historia de un niño asmático atrapado entre un padre implacable que impone sus delirios y una madre sumisa que prefiere fingir la negación de una cruda realidad familiar. Émile encarna la imagen de una infancia brutalmente golpeada, pero que resiste la presencia monolítica y aterradora de su padre.

Once escritores, once maneras de escribir una puerta. Hay quienes la abren, muy a su pesar. Otros que prefieren dejarla cerrada. No faltan los que la abren gustosos para luego arrepentirse. En estos relatos, todos con el mismo nombre, La puerta que no quise abrir, once escritores de varios rincones de Latinoamérica y Europa traspasan el umbral para sorprendernos con esta amalgama de historias, unas futuristas y distópicas, otras de amores desviados, poéticas otras, cercanas al ensayo, unas divertidas, otras tantas oníricas, de traición y engaño, porque, como podemos intuir, nada es ajeno al espíritu humano… o a esta antología.
María del Carmen Pérez (Nicaragua), Legna Rodríguez Iglesias (Cuba), Jacqueline Goldberg (Venezuela), Carlos Chernov (Argentina), Antonio Orlando Rodríguez (Cuba), Afonso Cruz (Portugal), Carlos Garayar (Perú) y los colombianos, Fanny Buitrago, Lina María Pérez, Octavio Escobar y Miguel Mendoza forman parte de esta antología, en una mezcla de estilos y geografías. Cada cuento está acompañado por las ilustraciones, a veces luminosas, a veces oscuras, de Andrés Rodríguez, en una reinterpretación de la historia. Porque “quien abre la puerta, quien ve más allá de la superficie de la puerta está queriendo otra cosa: quiere huir. La puerta que no quise abrir es la ilusión de la fuga, el alma del deseo.

Una rana dorada no es querida por las demás ranas debido a su particularidad de ser venenosa, pero nadie en realidad la conoce y sabe lo que ella puede hacer por los demás. En esta historia aprenderás que las diferencias no son motivo para no confiar y aprender de los demás.
