Georgina Lázaro León

Acabo de visitar el portal de Grafi(k)a y recibí la grata sorpresa de encontrar allí muchos libros en español, para niños, entre los que se encuentran algunos escritos por mí. 

Hace ya muchos años que escribo para niños. El primer libro, El flamboyán amarillo, se publicó hace 25 años y después de ese he escrito más de setenta, todos en español y casi todos en rima. 

Me gusta mucho escribir. Me parece una prolongación de mis juegos de niña. Pero confieso, que más que escribir, me gusta leer. Ojalá que mis libros conviertan en lectores entusiastas a muchos niños. No hay felicidad mayor. 

Georgina Lázaro León
San Juan, Puerto Rico.

Educadora de profesión y madre consagrada por vocación, prefirió quedarse con sus hijos en casa y allí empezó a escribir libros infantiles, poesías y nanas que se han convertido también en canciones.

Su trabajo ha sido reconocido y premiado. Uno de los más importantes ha sido la mención de honor del Premio Pura Belpré, en 2010.

Algunos títulos publicados y presentados aquí por nosotros:

Mes de la Herencia Hispana

¡Del 15 de septiembre al 15 de octubre – Mes de la Herencia Hispana!

Mas de 60 millones de personas en los Estados Unidos Hoy, son Latinos.
La comunidad latina es la minoría étnica de más crecimiento en los Estados Unidos.
Se proyecta que la población hispana superará los 70 millones en 2025 y crecerá un 85% para 2050, conformando el 28.6% de la población estadounidense.

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Había otra vez, historias de siempre vueltas a contar

Inspirado en las voces que lo nutrieron en su infancia, Sergio Andricaín recogió siete historias provenientes de la tradición oral y, a través de un diálogo con diversas versiones y fuentes literarias, les imprimió su voz.

El príncipe Mazapán”, “La viejecita y el chivo”, “Los duendes zapateros”, “Jorinda y Joringel”, “La remolacha gigante”, “Los gansos ladrones”, y “El rey Barbaespantosa

Escribí Había otra vez porque siendo niño leí un libro que es un clásico de la literatura infantil cubana, titulado Había una vez, y en el que aparecen cuentos y poemas de la tradición oral de origen hispano.

En la isla, sucesivas generaciones de niños lo han leído y forma parte de las memorias de infancia de muchos adultos nacidos allí. Quise rendir tributo a sus autores, el pedagogo español Herminio Almendro y a la profesora cubana Ruth Robes Massés, con mi obra.
Al hacer la selección, escogí algunos cuentos que escuché en mi niñez en la voz de mi madre Rosa y de mi tía Cristina, y otros que leí en las páginas de varios libros que llegaron a mis manos durante los años iniciales de mi vida. Los recreé libremente porque quería no solo narrarlos a mi manera, sino porque también quise acercarlos a la realidad de los chicos de hoy. Por ejemplo, de pequeño me contaron, y luego leí, el relato “El nabo gigante”, procedente de la tradición oral rusa.

¡En mi vida jamás había visto un nabo! Lo vine a ver ya siendo un adulto y fuera de mi país. Así que cambié el nabo por una remolacha, que tiene un color rojo muy intenso y que me encanta forme parte de las ensaladas de vegetales por su sabor dulzón. Otras historias las simplifique porque se extendían demasiado y necesitaba acortarlas para que entraran otras en la edición. Reforcé, además, los conflictos y la caracterización de los personajes.

La poesía está presente en los pareados que aparecen al comienzo de cada cuento y que resumen lo más importante de la historia. Y siempre, siempre, siempre, quise que la prosa guardará el eco de las voces de quienes hace siglos crearon estos relatos y los contaron por primera vez, y de las otras que los siguieron enriqueciendo con nuevos aportes y detalles de generación en generación. Ojalá que estos cuentos logren hechizar a los lectores infantiles de hoy cómo me encantaron a mí hace muchísimo tiempo atrás, cuando yo era un niño.

historia

LA INDEPENDENCIA DE HISPANOAMERICA

Las guerras de independencia de la América española se inspiraron en las de Estados Unidos y Haití, así como en la Revolución Francesa. El criollo blanco en los América quería la independencia de la dominación europea por razones económicas, políticas y sociales.

 

La invasión francesa de España en 1808 condujo al derrumbe de la monarquía española bajo el reinado de Fernando VII. La mayoría de los antiguos súbditos del rey Fernando no aceptaron el gobierno de José Bonaparte, quien fue nombrado para el cargo de rey de España por su hermano Napoleón I. El proceso para crear un gobierno estable tomó dos años. Mientras tanto, se creó una junta superior como alternativa patriótica para el gobierno bonapartista. Esto dio lugar a un vacío de poder y la incertidumbre política en las posesiones españolas en América.

 

La Guerra de la Independencia Española fue el detonante de la independencia americana y dio lugar en España a un largo período de inestabilidad en la monarquía durante reinado de Fernando VII. La eliminación de la dinastía de los Borbones del trono español por parte de Napoleón desató una crisis política en todo el imperio. Aunque el mundo hispano de manera casi uniforme rechazó el plan de Napoleón para dar la corona a su hermano José, no concebía una solución clara a la ausencia de un rey legítimo. A raíz de las teorías tradicionales de política española en la naturaleza contractual de la monarquía, las provincias peninsulares respondieron a la crisis mediante el establecimiento de juntas autónomas. La medida, sin embargo, condujo a una mayor confusión, ya que no había una autoridad central y la mayoría de las juntas no reconocieron la pretensión de unas pocas juntas en la península de ser la representación de toda la monarquía en su conjunto. La Junta de Sevilla, en particular, pretendía extender su autoridad sobre el imperio de ultramar, debido al papel histórico de la provincia en el monopolio del comercio exclusivo con América.

 

Estas pretensiones fueron resueltas a través de negociaciones entre las juntas y el Consejo de Castilla, lo que condujo a la creación de una Junta Suprema y Central de Gobierno de España y de Indias, el 25 de septiembre de 1808. Se convino en que los reinos tradicionales de la península enviarían dos representantes a esta Junta Central, y que los reinos de ultramar podrían enviar un representante cada uno. Estos “reinos” se definen como los virreinatos de: Nueva España, Perú, Nueva Granada y Buenos Aires, y las capitanías generales independientes de: la isla de Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Chile, Venezuela, y las Filipinas.

 

Este plan fue criticado por ofrecer una representación desigual y escasa de los territorios de ultramar, sin embargo, a fines de 1808 y comienzos de 1809, las capitales provinciales eligieron los candidatos, cuyos nombres fueron enviados a las capitales de los virreinatos o capitanías generales. Varias grandes ciudades importantes se quedaron sin ninguna representación directa en la Junta Suprema. En particular Quito y Chuquisaca (La Plata), que se veían a sí mismas como capitales de sus provincias, se resintieron de ser subsumidas dentro de los más grandes “Vice-reinos”. Esta inquietud llevó a la creación de juntas en estas ciudades en 1809 que finalmente fueron reprimidas con violencia por las autoridades durante el curso del año. Un intento fallido de establecer una junta en la Nueva España (México y el Sur-Oeste de Norteamérica) fue detenido también. Con el fin de establecer un gobierno con mayor legitimidad. La Junta Suprema pidió la celebración de un “Cortes extraordinarias y generales de la nación española”.

El esquema de las elecciones para las Cortes, ahora sobre la base de las provincias y no de los reinos, era más equitativo y proporcionado, pero no colmaba las expectativas americanas, a la espera de re-definir lo que se consideran las Provincias españolas de América basadas en las antiguas intendencias de ultramar. La disolución de la Junta Suprema el 29 de enero de 1810, debido a los reveses sufridos por las fuerzas españolas frente a Napoleón, desencadenó una nueva ola de juntas en América. La ocupación francesa en el sur de España obligó a la Junta Suprema a buscar refugio en la Isla-Ciudad de Cádiz; La Junta, desacreditada, se sustituye por una más pequeña, de cinco personas del consejo, llamado Consejo de Regencia de España e Indias.

 

La mayoría de los americanos no veía razón para reconocer un gobierno provisional que estaba bajo la amenaza de ser capturado por los franceses en cualquier momento, y comenzó a trabajar para la creación de juntas locales americanas para preservar la independencia de la región de los franceses. Los movimientos junteros tuvieron éxito en la Nueva Granada (Colombia y Venezuela), Chile y Río de la Plata (Argentina). Sin éxito en América Central. En última instancia, América Central, junto con la mayoría de la Nueva España, (México y Sur Oeste de Norteamérica),Quito (Ecuador), Perú, Charcas (Bolivia), el Caribe y las Islas Filipinas se mantuvieron bajo control de los realistas durante la siguiente década y participaron en el esfuerzo español para establecer un gobierno liberal representado por las Cortes de la monarquía española.