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En un reino muy especial las cosas no eran lo que parecían. La bruja, aunque flaca y fea, era muy dulce y buena. La princesa hermosa, como todas, era en cambio necia, inculta y perezosa. La reina, muy preocupada, busca consejo en la bruja y, poco a poco, al descubrir lo que en verdad la hace feliz, la princesa se transforma, como por arte de magia.


Rimas y poemas escritos especialmente para niños, dentro de un contexto donde la naturaleza y sus matices están en el centro de cada una de las palabras y versos. Textos breves, ágiles y llenos de imaginación y poesía, donde los sueños y palabras son evocados en metáforas vivas y coloridas.


Un niño logra hacer realidad su sueño de conocer el mundo cuando navega en el más fantástico de los barcos: una isla flotante. Seductoras sirenas, valientes cocodrilos, piratas de temer y pulpos gigantescos condimentan este ameno relato. Una emocionante aventura, con la poesía y los vibrantes colores del Caribe, que nos invita a viajar por los mares de la imaginación…

Un asombroso recorrido por la geografía de la imaginación universal. Nuestro periplo empieza en Letonia, a orillas del mar Báltico. Este pequeño país del norte de Europa tiene cuentos de gran belleza y fantasía. Uno es La joven de los cabellos de oro. De Europa pasaremos, en un abrir y cerrar de ojos, al Caribe, a la isla de Cuba. La tradición oral afrocubana es muy rica en mitos, leyendas y relatos populares. Buena muestra de ello es Lo mejor y lo peor del mundo, una ingeniosa historia que proviene del folclor yoruba. ¿A continuación? La legendaria India. En esta nación asiática hay tantas historias donde escoger, que resultó muy difícil optar por una. Finalmente nos inclinamos por El brahmán Haricharman. De inmediato viajaremos a Papúa Nueva Guinea, en Oceanía. Un relato de los aborígenes de ese país nos habla de los remotos tiempos en que los hombres empezaron a construir sus primeras viviendas y de los materiales que emplearon para hacerlas. Por último, en el continente africano, nos detendremos en Togo. Desde hace cientos de años, en esta nación los niños escuchan, de labios de sus padres o de sus abuelos, el cuento El espejo, las sandalias y el calabazo.


Nadia está a punto de cumplir quince años y todavía no se ha enamorado. Cree que el amor es algo especial y aunque se siente diferente porque casi todas sus amigas ya tienen novio o han tenido más de uno, ella sigue esperando por el muchacho que cumpla con sus sueños. Daniel es sólo unos meses mayor que ella y tampoco ha encontrado el amor, pero ha conocido el dolor de la muerte. Precisamente, ese momento de honda tristeza marca el encuentro de los dos jóvenes. Luego, las señales del destino y la sabiduría de un abuelo hacen que Nadia y Daniel comiencen su historia de amor. Balada de Nadia y Daniel es un libro que reflexiona sobre promesas, decepciones, esperanzas, olvidos y perdones como ingredientes del alma humana.

Lai-Lai es un fotógrafo chino amante de los viajes y de las aventuras. Un día, decide darle la vuelta al mundo, pero el velero donde navega es sorprendido por un huracán y naufraga en las aguas del mar Caribe… A partir de ese momento, las fotografías que Lai-Lai toma con su cámara se convierten en algo único y sorprendente.


Esta es la historia de la media que perdió a su compañera y la busca en muchos lugares, donde conoce diferentes objetos, algunos similares a ella, pero que nunca serán su hermana perdida.


Las ocurrencias de Triunfo Arciniegas revelan en el escritor malagueño un colosal ingenio para rodearse de personajes disparatados y bulliciosos, así como un mendigo que se pasea con su bandada de perritos felices. Un ladrón que ni siquiera en sueños se escapa con el botín; una cacería felina que comienza en Checoslovaquia y viene a parar a Caracas; un gigante, Zoilo, enamorado de una pulga y una oveja presumida que se teje un suéter con su propia lana; son historias desmesuradas en risa, pasión y locura, cuya calidad fue reconocida con el Premio Nacional de Literatura de Colcultura.


Virginia se cae al pocillo de leche y el mundo comienza a cambiar. Imagínate lo que puede haber ocurrido: ¿Se habrá vuelto ella toda blanca? ¿El mundo de la leche habrá cambiado de color? ¿Les habrá gustado a los habitantes del mundo de la leche aquella inmersión de Virginia? Al crear espacios para la imaginación, Marina Colasanti nos lleva muy lejos o muy cerca.


En el camino del colegio a casa, Jenny conoce al dragón Vílvor y entre ellos surge una gran amistad. En sus viajes diarios al bosque, la niña descubre el misterio de su abuela Alhelí con el gato Wenceslao, un secreto sobre la sombra de Vílvor, y las andanzas del duende Gregorio. Pero un día las cosas cambian para la niña y el dragón. Una deliciosa historia que se mueve entre lo real y lo fantástico con pinceladas de humor, misterio y aventura, a la vez que nos ofrece una reflexión sobre la amistad, el amor y lo verdaderamente importante.

Once escritores, once maneras de escribir una puerta. Hay quienes la abren, muy a su pesar. Otros que prefieren dejarla cerrada. No faltan los que la abren gustosos para luego arrepentirse. En estos relatos, todos con el mismo nombre, La puerta que no quise abrir, once escritores de varios rincones de Latinoamérica y Europa traspasan el umbral para sorprendernos con esta amalgama de historias, unas futuristas y distópicas, otras de amores desviados, poéticas otras, cercanas al ensayo, unas divertidas, otras tantas oníricas, de traición y engaño, porque, como podemos intuir, nada es ajeno al espíritu humano… o a esta antología.
María del Carmen Pérez (Nicaragua), Legna Rodríguez Iglesias (Cuba), Jacqueline Goldberg (Venezuela), Carlos Chernov (Argentina), Antonio Orlando Rodríguez (Cuba), Afonso Cruz (Portugal), Carlos Garayar (Perú) y los colombianos, Fanny Buitrago, Lina María Pérez, Octavio Escobar y Miguel Mendoza forman parte de esta antología, en una mezcla de estilos y geografías. Cada cuento está acompañado por las ilustraciones, a veces luminosas, a veces oscuras, de Andrés Rodríguez, en una reinterpretación de la historia. Porque “quien abre la puerta, quien ve más allá de la superficie de la puerta está queriendo otra cosa: quiere huir. La puerta que no quise abrir es la ilusión de la fuga, el alma del deseo.
